En el año 2002, la fábrica de
turrones y dulces abrió por primera vez una turronería
de Primitivo Rovira e Hijos en la emblemática Plaza
del Castillo situada en el centro de Pamplona (Navarra), convirtiéndose
en la primera y única turronería artesanal de
la ciudad, además de en el único establecimiento
de venta directa al público que posee la familia Rovira
fuera de Jijona.
Tras el gran éxito de ventas obtenido y la aceptación
tan favorable de la población en el primer año
de apertura, La Turronería de Primitivo Rovira e Hijos
abre sus puertas al público anualmente durante los
meses de noviembre a enero, coincidiendo con la temporada
navideña.
Los turrones Primitivo Rovira e Hijos mantienen su carácter
excepcional y exclusivo gracias no sólo a su proceso
de producción, totalmente artesanal y realizado a base
de productos naturales, sino también a su particular
distribución. Estos dulces artesanos no pueden encontrarse
en supermercados ni en grandes superficies, sino sobre pedido,
en la tienda propia que la fábrica tiene en Jijona
y en La Turronería de Pamplona.