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Turrón de Jijona

La elaboración del turrón de Jijona comienza igual que la de Alicante, mezclando la miel, el azúcar y la clara de huevo en la mecánica, la única diferencia es que para el turrón de Jijona se utiliza la miel de romero en vez de la de azahar. Una vez cogido el Punto y añadida la almendra, la cocida se estampa en una mesa con agujeritos por los que sale aire, lo que sirve para enfriar la mezcla donde se dejará en reposo un tiempo. Una vez fría, la cocida pasa por el molino de piedra durante unos 20 minutos y tras ello se saca a un cajón y se deja reposar hasta el día siguiente.

Tras el día de espera, el turrón pasa tres veces por la refinadora, esto es para que el turrón se haga muy fino, como hilos de papel y tras ello vuelve a pasar otra vez por el molino de piedra. Ahora en el molino veremos como el turrón está casi líquido, entonces lo sacaremos del molino a un cajón y lo dejaremos reposar otras 24 horas, entonces el turrón ya estará preparado para ir al boixet.

El boixet es la maquinaria más emblemática del turrón de Jijona. Funciona como un gran mortero que a su vez cuece el turrón. Su olla funciona a gas y es donde realmente se hace el turrón de Jijona. Aquí el turrón está el tiempo necesario, determinado por el maestro turronero, ya que no hay cocidas exactamente iguales, pero este tiempo nunca es inferior a 3 horas. Las vibraciones que emite la pala del boix al turrón junto con el calor de la olla, hacen que la miel se deshaga y que sus componentes se separen completamente y formen una homogeneidad con la almendra molida y sus aceites.

El maestro turronero se ayuda del punxe para remover la masa y darle el cuerpo necesario al turrón. Una vez el turrón ya ha alcanzado el clímax, determinado por el maestro, se saca el turrón a los cajones y se deja reposar otras 24 horas, en las cuales va soltando parte del aceite que contiene para que no esté tan grasoso cuando lo comamos. Tras estas últimas 24 horas, el turrón ya está listo para cortar a mano y para servir.