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Turrones Primitivo Rovira

Origen de un turrón artesano

El fundador de este pequeño obrador fue Primitivo Rovira Soler, quien allá por 1850 abrió la primera fábrica de turrones artesanos y dulces de Jijona en la calle del Vall, en la que instaló un molino de malacate, que era el utillaje rústico que molía la mezcla y cuya energía era de tracción animal.

Desde que Primitivo Rivera Soler hiciera la primera barra de turrón artesano hasta la actualidad, seis generaciones Rovira han seguido haciendo turrón siguiendo las fórmulas tradicionales utilizadas hace más de un siglo y medio. Salvo levísimas modificaciones tecnológicas como la introducción de electricidad, la sustitución de carbón por gas o el envasado al vacío para garantizar una mejor conservación del producto, la familia Rovira siempre ha intentado ofrecer uno dulces artesanales que evoquen aquel sabor de antaño.

La Fábrica

En el centro de Jijona (Alicante), enclavada en las faldas de la Peña Migjorn o Penya Roja, se encuentra la pequeña fábrica artesanal de Primitivo Rovira e Hijos, la más antigua de la localidad, también conocida familiarmente entre sus habitantes como la fábrica de la plaça.

En plena época del turrón, paseando por la plaça, se respira el dulce olor a miel y a almendras que emana de la fábrica artesanal de Primitivo Rovira. Un aire que embauca a los viandantes y recuerda los olores y sabores de antaño, los del turrón artesanal y casero, lo más característico y extraordinario de Jijona.

El proceso de producción ignora la fabricación por control, invirtiendo el tiempo necesario para cada cocida. Como dijo Xavier Domingo, prestigioso crítico gastronómico catalán sobre el obrador Rovira: "Más que una fábrica parece una escuela de ballet, todos sus movimientos son acompasados y rítmicos".

Espíritu Turronero

Esta casa tradicional de turrón artesano mantiene el mismo espíritu de siempre, siendo la calidad su única meta. Su filosofía de trabajo ha estado siempre marcada por una cuidosa selección de las mejores materias primas y un minucioso proceso artesanal de fabricación, dando como resultado final, los turrones y dulces, como los polvorones, únicos en el mundo.

Su elaboración se realiza de igual manera que hace 16 años y el alma de turrón se ha ido conservando de generación en generación hasta nuestros días. Desde Primitivo Rovira Soler en 1850, hasta Primitivo Rovira Cortés en la actualidad.

Premios y Reconocimientos

Desde el comienzo de su actividad, la casa Rovira ha sido galardonada con premios y distinciones que avalan su experiencia y calidad como Maestros Turroneros. Cabe destacar, por su antigüedad y originalidad, la concesión que en 1879 les otorgó el rey italiano de la época al designarles con el “alto privilegio de poder levantar el escudo real en su comercio y de titularse Proveedor de la Real Casa Italiana”.

Su exitosa proyección internacional de principios del siglo XX les valió el reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras. Entre los galardones recibidos destaca la Medalla de Oro en la Exposición Industrial de Murcia en 1900, la concesión en 1905 del Diplome Merite por la Academie du Progrés de Paris y del Diplome de Chevalier por Chevaliers ST. Sebastien et Guillaume, Arquero y Alabarderos de Francia en 1907 y el Diploma de Honor con Medalla de Oro concedido en la Exposición Regional Gallega celebrada en Santiago de Compostela en el año 1909.

También cuentan en su vitrina con la Medalla al Mérito Profesional y el Diploma de Empresa Recomendada concedidos en 1999 por la Cámara de Comercio Internacional de Madrid.